Etiquetas

, , , , , ,

  La década de los setenta se caracteriza por presentar ya los síntomas de una industria que comenzaba a enfermar, y que se veía amenazada por una profunda crisis : cada vez se producía menos y la distribución estaba pasando lentamente a manos multinacionales.

  En cierto modo, el cine español durante estos años mantiene las constantes que prevalecen en el resto de las cinematografías europeas. Así pues, tras los acalorados e inquietos deseos de renovación registrados en el transcurso de la década anterior, la de los 70 no es más que un periodo de confirmación de ese mismo ímpetu.

  La producción de los setenta se centró en una corriente muy comercial : aún quedaba un espacio para los westerns, las películas de aventuras y las cintas de terror, muy competitivas, rodadas por profesionales.

" El Padrino 1"

  Los años setenta dieron muchas grandes películas como La Guerra de las Galaxias, El Exorcista, Tiburón, Alguien voló sobre el Nido del Cuco, Rocky, Grease, etc. Pero hay una de ellas que sobresale del resto: El Padrino de Francis Ford Coppola, 1972, basada en una novela de Mario Puzo de 1969. Fue aclamada desde el principio por la crítica y el público, consiguió tres Oscars por mejor película, mejor actor y mejor guión adaptado. En 2007 el Instituto Americano del Cine la consideró como la segunda mejor película de la historia después de Ciudadano Kane (Orson Welles, 1941).

  Trama: Don Vito Corleone es el jefe de una de las cinco familias que ejercen el mando de la Cosa Nostra en Nueva York en los años 40. Don Corleone tiene cuatro hijos; una chica, Connie, y tres varones, Santino, o Sonny, como le gusta que le llamen, Michael y Freddie, al que envían exiliado a Las Vegas, dada su incapacidad para asumir puestos de mando en la “Familia”. Cuando otro capo, Sollozzo, al rechazar el Padrino intervenir en el negocio de estupefacientes, intenta asesinar a éste, empieza una cruenta lucha de violentos episodios entre los distintos grupos.

" The Godfather part 1"

  Entre sus virtudes está la gran belleza plástica, el gran guión y por supuesto el reparto, considerado por muchos como perfecto. El mismo Stanley Kubrick afirmó que era la mejor película de la historia. Incluso gustó a los capos mafiosos de la época que vieron en ella incluso pautas a seguir.

  Todo el equipo de producción -con Marlon Brando a la cabeza- estaba convencido de que esta película iba a suponer un mazazo definitivo a la mafia norteamericana. Paradójicamente, el productor Albert S. Ruddy tuvo que reunirse con el jefe de la camorra neoyorquina, Anthony Columbo, para garantizar que el filme podría rodarse en esa ciudad sin peligro de sabotaje por parte de las familias de delincuentes. A cambio, Ruddy se comprometió a que las palabras “Mafia” o “Cosa Nostra” no aparecieran en la banda sonora del filme.

  Uno de los grandes atractivos es la representación de los mafiosos. Hasta entonces habían sido filmados como una panda de rastreros sin escrúpulos e indeseables. En El Padrino, se presenta una perpectiva de la Mafia que se aprovecha de la corrupción de la sociedad, que guarda las formas y defiende el honor del grupo y de la familia ante cualquier ofensa. Son ricos pero no se manchan las manos y no aparecen por burdeleso casinos. Una de sus críticas habituales es el hacer a la Mafia demasiado atractiva.

  La película se estreno en 1972, llegando a España en octubre de ese año. Su tremendo éxito permitió a Coppola contar con grandes recursos de la Paramount para filmar la segunda parte, El Padrino II, tan sólo dos años después. Ésta segunda parte de la película se consideró aún mejor por muchos críticos y consiguió ser mejor premiada con seis Oscars de la Academia. En ella se explica las raices del patriarca Don Vito. La tercera parte, El Padrino III, filmada en 1990 no tuvo tanto éxito y, aunque consiguió siete nominaciones, no consiguió ninguno premio. En ella se trata la relación de la Mafia con la Iglesia y la política y con la justicia.

  El rodaje comenzó una semana antes de lo previsto, porque los pronósticos metereológicos anunciaban nevada para los primeros días de marzo de 1971. Para filmar las escenas de la víspera de Navidad en los almacenes Best de la 5ª Avenida, Coppola preparó con adelanto a todo su equipo; pero la nieve no llegó, y tuvieron que poner en marcha las máquinas de efectos especiales. Como el público no estaba avisado, ese día se creó una gran confusión por los coches de época; pero los más sorprendidos fueron algunos viandantes madrugadores que quisieron entrar en Best a la mañana siguiente: en los exteriores todavía figuraban los precios de los productos de… ¡1945!

  La escena más difícil de rodar fue el intento de asesinato de Don Corleone en el exterior de la factoría Olive. El set se había instalado en la calle Mott, un rincón del getho italiano que no había cambiado en los últimos treinta años. Durante tres días, Brando escogía sus naranjas y recibía los balazos antes de que una enfervorecida multitud aplaudiera desde las ventanas al terminar cada una de las tomas. Precisamente aquel apoyo popular fue un terrible calvario para Coppola: algunos del público se colaban entre las cámaras, otros aparecían en el fondo de la imagen y, sobre todo, más de un entusiasta se arrancaba a aplaudir a los actores antes de que el plano hubiera concluido.

  Al final, la película funcionó a pesar de su largo metraje, llegando incluso a ser la más taquillera de la historia (hasta la llegada de Lucas y su Star Wars, en 1977)

  María Gómez

Anuncios