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Amanecer parte I

La esperada entrega de la saga Crepúsculo, Amanecer parte 1,  hizo su estreno mundial el pasado viernes 18 y ha cosechado la nada envidiable suma de 283.5 millones de dólares en su primer fin de semana, rozando el record de la saga de 296,6 millones que obtuvo Luna Nueva.

Viendo estos datos, la decisión de los productores de realizar la adaptación del cuarto y último libro de Stephenie Meyer  en dos partes por querer “ser más fieles al libro” puede ser cuestionable, pero lo cierto es que por ahora, Amanecer Parte 1 lo ha logrado.

En esta entrega, no hay batallas emocionantes ni tríos amorosos, sin embargo, la emoción se logra con la esperada boda de Edward (Robert Pattinson) y Bella (Kristen Stewart) que por fin lograrán estar juntos por medio de la unión inquebrantable que durará tanto como duren sus vidas. Bella, terminará de esta forma con el otro gran amor de su vida, Jacob Black (Taylor Lautner) y en cuya relación se basaba la tercera película

La pareja irá a una isla paradisíaca cerca de Rio De Janeiro para pasar su luna de miel y formalizar su amor. La película será muy fiel al libro en la Isla de Esme y al igual que este, se mostrará la actitud de Edward reticente y de Bella con pasiones más humanas. Los hechos se sucederán y ocurrirá algo muy original por parte de Stephenie Meyer   pues  ¿desde cuándo los vampiros tienen hijos?

A partir de aquí, la película girará entorno al embarazo y al bebé que rápidamente crecerá y al que todos, excepto la madre y Rosalie, quieren matar.

En la mansión de los Cullen, se podrá ver la evolución del embarazo, que en dos semanas tendrá un aspecto de 5 meses, y que paulatinamente, irá acercando la muerte a Bella, pues su bebé, se alimenta de ella dándola un aspecto horrendo a causa de la desnutrición que sufre.

Cuando Jacob Black llega a la mansión para comprobar la muerte de Bella y ejecutar su venganza, descubre la verdad y los hechos entonces, se sucederán rápidamente: la Manada se dirige a matar a  la criatura peligrosa para la humanidad; Jacob se enfrenta a Sam para impedirlo; abandona la Manada formando una nueva con Leah y Seth y se encaminará finalmente a proteger a los Cullen y a Bella

Mientras tanto, Bella sigue debilitándose pues no se encuentra la forma de parar su desnutrición, solución que será dada por Jacob al sugerir que quizás necesite sangre.

Acechada la casa por la antigua Manada, los Cullen retrasan su  caza hasta la noche antes del parto dónde deben arriesgarse para poder efectuar la transformación de Bella con éxito. Carlisle, Esme y Emmett abandonan la casa y se producirá una de las pocas escenas de acción de la película.

En la ausencia de Carlisle, el bebé rompe la columna de su madre y se precipita el parto haciendo que Edward , ayudado por Jacob, sea quien le saque de la placenta rompiéndola con sus dientes. El parto destroza literalmente a Bella y Edward para salvarla le inyecta su ponzoña en el corazón pero, al parecer, sin éxito.

Ante la muerte de ella, los lobos deciden atacar mientras que Jake se encamina a terminar con la recién nacida. Sin embargo se imprima de ella, Reneesme y esto, que conlleva la variación del eje de su mundo, logrará el fin de la disputa de los lobos.

La película terminará viendo cómo el cuerpo de Bella se transforma, recuperándose totalmente y sufriendo modificaciones que según el libro, harán que parezca una diosa. La película no muestra su aspecto final, sólo unos penetrantes ojos rojos.

Como se ha dicho, para aquellos que se hayan leído el libro, les resultará una adaptación muy fiel y desde luego, mucho mejor planteada y llevada a pantalla que sus anteriores, aunque la escena del parto llega ser un poco desagradable.

Sin embargo, he de destacar que hay defectos que persisten como el innecesario y molesto ruido que realizan los vampiros a grandes velocidades. Es un efecto sonoro para que el espectador se de cuenta de que son seres sobrenaturales, pero hace que decaiga la calidad y credibilidad de la película, que aún siendo de un género fantástico, ha de intentar crear la máxima sensación de realidad en el espectador como hacen películas como El Señor de los Anillos. Aquí fallos como ese, impiden que el espectador se sienta inmerso en ella, no es creible.

Por otro lado, la actuación de los actores principales ha mejorado notablemente. Kristen Stewart en  Crepúsculo hablaba sin sentimiento y Robert Pattinson no daba la sensación de Edward, pues en muchas ocasiones no había naturalidad en sus palabras ni en sus actos.

Parece ser que las anteriores películas y los papeles que han realizado fuera de la Saga han hecho que ganen experiencia y sus personajes logran trasmitir  una mayor  confianza y fuerza. De todas maneras, aún pueden hacerlo mejor y les queda otra oportunidad para demostrarlo.

En conjunto, la película para aquel seguidor de la saga, no deja mal sabor de boca, pero no es una gran película. En cambio, para el que se enfrente a este mundo sin haberse leído los libros de Stephenie Meyer , la película como las anteriores, será entretenida pero no se creará la sensación de la necesidad de saber más acerca de la Saga.

Es una película que cumple la función de contentar a los fans y con el que la productora gana una importante suma de dinero.

Bárbara Cañuelo Prada

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